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Existen 4 niveles de
brillo
en las pinturas:

Brillantes
Semibrillantes o satinadas
Semimates
Mates.
La selección de uno de ellos,
se debe fundamentalmente a consideraciones de tipo estético y práctico.
Pinturas Brillantes:
También llamadas de “alto brillo”. Tiene un alto poder reflexivo. Se pueden denominar
esmaltes.
Suelen ser los tipos que presentan una mayor durabilidad. Tienen el inconveniente de
que no ocultan las imperfecciones del soporte que se pinta. En superficies
irregulares es recomendable utilizar pinturas con bajo
brillo o mates.
Son pinturas ideales para
lugares de alto tránsito y donde necesitemos elevadas resistencias
(especialmente a la abrasión-rozaduras
y a manchas).
Pinturas
semibrillantes o satinadas: Poseen menor reflexión a la luz que las
pinturas brillantes, pero siguen manteniendo propiedades similares de
limpieza y resistencia.
Pinturas semimates:
Tienen menos brillo
que las pinturas satinadas pero más que las mates. Estas pinturas están indicadas en zonas que
necesitemos bajas degradaciones o cierta resistencia a la suciedad. Su
resistencia a las
manchas es mayor que
la de las pinturas mates, pero no tan buena como las pinturas satinadas y
brillantes.
Pinturas mates: No
poseen ninguna poder de reflexión de la luz, pero consiguen disimular mejor
las imperfecciones de los substratos a
pintar. Son una buena opción para los techos, por su bajo poder reflexivo. Debido a su mayor porosidad, la
eliminación de las manchas es más
dificultosa en este tipo de pinturas que en las que
tienen brillo.
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